Qué ver en Nápoles
Caótica, intensa y fascinante, Nápoles es una de las ciudades más vivas de Italia. Entre su centro histórico, los tesoros bajo tierra y la sombra del Vesubio, esto es lo imprescindible que ver en Nápoles.
En un vistazo
Qué ver en Nápoles: el centro histórico y Spaccanapoli
Lo primero que hay que ver en Nápoles es su centro histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad. Su columna vertebral es Spaccanapoli, una calle estrecha y perfectamente recta que parte el casco antiguo en dos y por la que se asoman iglesias, talleres y puestos de comida sin descanso. Pasear por ella, sin prisa, ya es media visita.
El Cristo Velado
En la Cappella Sansevero, una de las esculturas más asombrosas del mundo: un Cristo de mármol cubierto por un velo tan fino que parece tela de verdad.
Santa Chiara
Su claustro de mayólicas pintadas a mano es un remanso de paz en medio del bullicio, perfecto para una parada tranquila.
El Duomo
La catedral guarda la reliquia de San Genaro, patrón de la ciudad, cuya sangre protagoniza el milagro más esperado del año.
Gesù Nuovo
Su fachada de piedra en punta de diamante es única, y por dentro sorprende con un interior barroco abrumador.
Al sur del centro se abre la gran Plaza del Plebiscito, presidida por la basílica de San Francisco de Paula y el Palacio Real, uno de los espacios más monumentales de la ciudad. Desde allí parte la Via Toledo, la animada calle comercial que conduce hasta la elegante Galleria Umberto I, una galería de hierro y cristal del siglo XIX que recuerda a la de Milán.
Si te preguntas qué ver en Nápoles sin dejarte nada, lo mejor es perderse a pie por estas calles: cada esquina esconde una iglesia, un mercado o un puesto de comida. Quien disfrute reconociendo lugares de cine, además, encontrará aquí un escenario continuo; de hecho, Italia entera está llena de escenarios de cine en Italia que merece la pena descubrir.
Museos, castillos y la Nápoles subterránea
Más allá de las iglesias, Nápoles guarda tesoros únicos. El Museo Arqueológico Nacional, conocido como el MANN, conserva la mayoría de los hallazgos de Pompeya y Herculano, además de la deslumbrante Colección Farnese y una rica sección egipcia. Es, sin duda, la mejor manera de entender lo que después se verá en el yacimiento, porque muchos de los mosaicos y frescos originales se trasladaron aquí para protegerlos.
La ciudad tiene, además, una doble vida fascinante: la que ocurre en la superficie y la que se esconde bajo tierra. Bajar a las galerías subterráneas es viajar al origen mismo de Nápoles, cuando los griegos excavaron la roca hace más de dos mil años.
Castel dell'Ovo
La fortaleza más antigua de la ciudad, sobre el islote de Megaride. La entrada es gratuita y desde sus murallas se disfrutan las mejores vistas del golfo.
Nápoles subterránea
A cuarenta metros bajo las calles, antiguas canteras griegas convertidas en acueductos romanos y, más tarde, en refugios durante la Segunda Guerra Mundial.
Para tener una panorámica completa, conviene subir al barrio del Vomero, donde la Certosa di San Martino regala la mejor vista del golfo desde un antiguo monasterio cartujo. De camino, los animados Quartieri Spagnoli sorprenden con sus calles colgadas de ropa tendida y sus murales dedicados a Maradona, todo un icono de la pasión napolitana.
Pompeya, el Vesubio y las islas
Ninguna visita a Nápoles está completa sin acercarse a Pompeya. Caminar por sus calles, congeladas en el tiempo desde la erupción del año 79, es una experiencia difícil de olvidar y un complemento perfecto para las clases de historia. El yacimiento queda a menos de una hora en el tren de cercanías.
Una vez dentro, el Foro, las termas, las casas con sus frescos y los famosos moldes de yeso de las víctimas permiten imaginar cómo era la vida cotidiana de una ciudad romana. Conviene reservar al menos tres horas y llevar agua y gorra, porque el recinto es enorme y apenas hay sombra. Con un guía o una audioguía, además, la visita gana muchísimo.
El Vesubio
El volcán que sepultó Pompeya sigue activo. Subir hasta el borde de su cráter y asomarse al golfo es una de las grandes aventuras de la zona.
Capri y la costa
Quien tenga un día más puede embarcarse hacia la isla de Capri o asomarse a la Costa Amalfitana, dos de los paisajes más bonitos de Italia.
Una alternativa menos masificada que Pompeya es Herculano, la otra ciudad sepultada por el Vesubio. Es más pequeña, pero está mejor conservada: aquí se ven incluso estructuras de madera y pisos superiores que en Pompeya desaparecieron. En conjunto, ambos yacimientos cuentan una misma historia desde dos ángulos distintos.
No en vano, Nápoles figura entre los mejores destinos con costa de Europa por su combinación de mar, historia y cultura. Y, para terminar el día, nada como recorrer el lungomare, el largo paseo marítimo desde el que se contempla el golfo entero con el Vesubio al fondo.
La pizza y el alma napolitana
Decir Nápoles es decir pizza. Aquí nació, y aquí se vive casi como una religión: la masa blanda, el horno de leña y un puñado de ingredientes sencillos bastan para entender por qué la pizza napolitana es Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Templos como Da Michele o Sorbillo mantienen viva esa tradición.
Pero la cocina napolitana va mucho más allá. Por las calles se vende pizza frita, mozzarella de búfala, cuoppo de pescado o la dulcísima sfogliatella, una pasta crujiente rellena de ricotta. Probarlas de pie, entre el bullicio del mercado, es la mejor forma de captar el alma de la ciudad. Y el café, por cierto, es casi una ceremonia: corto, intenso y siempre de pie en la barra.
Mención aparte merece la Via San Gregorio Armeno, la calle de los artesanos del belén, donde durante todo el año se fabrican a mano las figuras de los famosos presepi napolitanos. Es una tradición tan arraigada que se ha convertido en una atracción en sí misma, llena de color y detalle.
Preguntas frecuentes
¿Cuántos días se necesitan para ver Nápoles?+
Con dos o tres días se conoce bien la ciudad. Para sumar Pompeya, el Vesubio o una escapada a Capri, conviene reservar entre cuatro y cinco días.
¿Merece la pena visitar Pompeya?+
Sin duda. Es uno de los yacimientos arqueológicos más importantes del mundo y queda a menos de una hora en tren. Es la excursión imprescindible desde Nápoles.
¿Es Nápoles una ciudad segura para visitar?+
Como en cualquier gran ciudad, conviene tener cuidado con las pertenencias en zonas concurridas. Moviéndose por las áreas turísticas y con sentido común, la visita es perfectamente tranquila.
¿Qué hay que comer sí o sí en Nápoles?+
La pizza napolitana es obligatoria, pero no hay que irse sin probar la pizza frita, la mozzarella de búfala y la sfogliatella, el dulce más típico de la ciudad.
¿Cómo se llega a Pompeya o al Vesubio?+
La línea de tren Circumvesuviana conecta el centro de Nápoles con Pompeya y Herculano en unos cuarenta minutos. Desde Pompeya salen autobuses que suben hasta el Vesubio.
Nápoles es uno de esos destinos que se quedan grabados: arte, historia, volcanes y la mejor comida callejera de Italia, todo en la misma ciudad. Quien la visita una vez, casi siempre quiere volver, porque su mezcla de caos y belleza no se parece a ninguna otra ciudad europea.
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