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Asturias, paraíso natural entre montañas y mar
Actividades y excursiones España Viaje de fin de curso
03 julio 2026

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Naturaleza Asturias 8 min de lectura

Asturias, paraíso natural entre montañas y mar

Si te preguntas qué ver en Asturias, prepárate para un viaje a uno de los rincones más verdes de España. En apenas unos kilómetros conviven cumbres de más de dos mil metros, lagos glaciares, playas escondidas y una cocina que enamora.

1918
primer Parque Nacional de España
6
joyas prerrománicas Patrimonio UNESCO
2.519 m
el Naranjo de Bulnes
+200
playas en su costa
!

Lo esencial de un vistazo

Los Picos de Europa y los Lagos de Covadonga son la postal más famosa, pero solo el principio.
La costa esconde rarezas como Gulpiyuri, una playa de mar sin vistas al mar.
Somiedo es el mejor lugar de España para intentar ver un oso pardo salvaje.
Y todo se remata en la mesa: fabada, cachopo, queso Cabrales y sidra.
El paraíso verde

Qué ver en Asturias: de los Picos al Cantábrico

Pocos lugares concentran tanta variedad en tan poco espacio. Asturias cabe casi entera en una jornada de coche y, sin embargo, en ese trayecto pasas de la alta montaña a acantilados salvajes, de bosques de cuento a aldeas detenidas en el tiempo. Por eso, cuando alguien pregunta qué ver en Asturias, la respuesta nunca cabe en una sola lista.

Aun así, hay maravillas que se repiten en todas las conversaciones. Hemos reunido ocho de ellas, repartidas entre la montaña, la costa, la cultura y la mesa, para entender por qué este pequeño Principado del norte engancha a quien lo pisa una vez. No por casualidad su lema turístico es "Asturias, paraíso natural": casi un tercio de su territorio está protegido de algún modo, algo poco habitual en Europa.

Lago glaciar de Covadonga entre montañas verdes en los Picos de Europa
Lagos de Covadonga
🏔️

Los Picos de Europa

Fueron el primer Parque Nacional de España, declarado en 1918. Aquí está la mítica Ruta del Cares, tallada en la roca sobre un desfiladero, y el Naranjo de Bulnes (Picu Urriellu), una pared de 2.519 metros que es un símbolo del montañismo. Para quien prefiere ahorrarse la caminata, el funicular de Bulnes sube en pocos minutos a un pueblo sin carretera, a los pies de la montaña.

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Los Lagos de Covadonga

El Enol y el Ercina son dos lagos de origen glaciar rodeados de praderas y vacas. En la época del deshielo aparece un tercero, el Bricial, que luego desaparece. La subida en coche está restringida en verano, así que conviene madrugar o usar el autobús. De camino, el Mirador de la Reina regala una de las panorámicas más fotografiadas de toda Asturias.

Covadonga y Cangas de Onís

El Santuario de Covadonga, con su basílica rosada y la Santina cobijada en una cueva, es uno de los lugares más emblemáticos del norte. A pocos kilómetros, Cangas de Onís luce su famoso puente "romano" (en realidad medieval) sobre el río Sella. Cangas fue, además, la primera capital del Reino de Asturias, así que pasear por ella es asomarse al origen de una historia de más de mil años.

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Somiedo y sus brañas

Este Parque Natural, Reserva de la Biosfera, es el mejor lugar de España para intentar ver al oso pardo cantábrico en libertad. Entre sus valles se esconden las brañas, antiguas cabañas de pastores con techo vegetal que parecen sacadas de otra época. No es casualidad que la Unesco lo reconociera como Reserva de la Biosfera: aquí naturaleza y vida rural llevan siglos conviviendo en equilibrio.

El pueblo pesquero de Cudillero con casas de colores sobre el mar en Asturias
Cudillero, Asturias
🏖️

La playa de Gulpiyuri

Declarada monumento natural, es una de las playas más curiosas del mundo: está tierra adentro, sin mar a la vista. El agua llega por galerías subterráneas y forma una piscina marina en miniatura. Cerca quedan la Playa del Silencio y los bufones de Pría, donde el mar ruge bajo la tierra y, en días de marejada, escupe columnas de agua por las grietas del acantilado. Es el oriente asturiano, un tramo de costa para perderse cala a cala.

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Cudillero y los pueblos con encanto

Cudillero es un anfiteatro de casas de colores volcado sobre un pequeño puerto pesquero. Y no está solo: Llanes, Lastres o Tazones completan una costa de villas marineras donde el plan perfecto es pasear sin prisa y comer pescado fresco. En muchas de ellas sigue viva la cultura del mar, con sus rederas, sus subastas de pescado y sus fiestas marineras.

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El arte prerrománico

En las afueras de Oviedo, Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo son dos joyas de hace más de mil años. Forman parte de los seis monumentos del prerrománico asturiano declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, un estilo único en toda Europa. Sus muros esconden bóvedas, relieves y celosías de piedra que se adelantaron siglos a su tiempo.

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La mesa asturiana

Ninguna visita está completa sin sentarse a comer. La fabada y el cachopo llenan el estómago, el queso Cabrales pone el carácter y la sidra, escanciada desde lo alto, pone la fiesta. Comer en Asturias es, en sí mismo, una de sus grandes maravillas. Y conviene dejar hueco para el postre: el arroz con leche requemado y los frixuelos cierran el festín por todo lo alto.

Más allá de la postal

El alma verde del norte

Para entender Asturias hay que mirar más allá de la lista de lugares. Su verdadera seña de identidad es el color verde, hijo de un clima atlántico que reparte lluvia mansa durante todo el año. Los asturianos tienen incluso una palabra para esa llovizna fina que cae sin avisar: el orbayu. Gracias a él, los prados se mantienen de un verde intenso y los bosques crecen frondosos hasta casi rozar el mar.

Ese paisaje no es solo decorado: está vivo. Entre valle y valle aparecen aldeas con hórreos —los graneros elevados sobre pilares de piedra— rebaños de vacas y caseríos donde el tiempo parece ir más despacio. Es un campo trabajado, habitado, que convive con la naturaleza salvaje de los grandes parques. Esa mezcla de lo humano y lo agreste es, quizá, lo que hace a Asturias diferente del resto.

Y, por encima de todo, está la gente. Quien viaja a Asturias suele volver hablando de su carácter cercano y socarrón, de las sobremesas que se alargan y de la facilidad con la que un desconocido te recomienda el mejor mirador o la sidrería de confianza. Por eso, más que un destino, Asturias acaba siendo una sensación: la de un lugar donde apetece quedarse un poco más.

Antes de ir

Preguntas frecuentes sobre Asturias

¿Qué es lo más bonito que ver en Asturias? +

Los imprescindibles son los Lagos de Covadonga y los Picos de Europa, la costa con playas como Gulpiyuri o la del Silencio, los pueblos marineros como Cudillero y el arte prerrománico de Oviedo, Patrimonio de la Humanidad.

¿Cuál es la mejor época para visitar Asturias? +

De finales de primavera a principios de otoño el clima es más suave y los días son largos. El verano es ideal para la montaña y la playa, aunque conviene madrugar en los Lagos de Covadonga para evitar la niebla y las multitudes.

¿Por qué la playa de Gulpiyuri es tan especial? +

Porque es una playa de agua de mar situada tierra adentro, sin salida visible al océano. El agua entra por galerías subterráneas excavadas en la roca. Está declarada monumento natural y mide apenas unos cuarenta metros.

¿Qué hay que comer sí o sí en Asturias? +

La fabada asturiana, el cachopo, el queso Cabrales y, por supuesto, la sidra escanciada. En la costa, el pescado y el marisco fresco son otro motivo de peso para sentarse a la mesa.

Asturias se vive, no se cuenta

Se puede leer mil veces qué ver en Asturias, pero nada se parece a respirar el aire húmedo de los Picos al amanecer, a escuchar el mar contra los acantilados o a brindar con un culín de sidra al final del día. Quizá por eso quien la descubre siempre encuentra una excusa para volver. Porque hay destinos que se visitan y destinos que se sienten, y Asturias, sin ninguna duda, pertenece a los segundos.